El Codigo Leonardo Da — Vinci Espa%c3%b1ol Latino
Cuando una obra de esta magnitud llega al mercado hispanohablante, surge siempre la pregunta: ¿español de España o español latino? La versión conocida como "El Código Leonardo da Vinci – Español Latino" se caracteriza por:
Esta versión ha sido publicada por editoriales como Planeta, Random House Mondadori y Océano, y se distribuye en todos los países de la región. Su formato ha permitido que el libro llegue a escuelas, bibliotecas populares y clubes de lectura.
Uno de los mayores atractivos de la novela es que mezcla hechos reales con invenciones literarias. Aquí analizamos algunos elementos clave según la edición latina:
La historia sigue al reconocido simbologista Robert Langdon, quien es llamado a investigar un asesinato en el Museo del Louvre en París. Junto a la criptóloga Sophie Neveu, descubre una serie de pistas ocultas en las obras de Leonardo da Vinci. Pronto se ven envueltos en una conspiración que involucra al Priorato de Sión, el Opus Dei y un secreto milenario sobre el Santo Grial. el codigo leonardo da vinci espa%C3%B1ol latino
Si hay algo que distingue a El Código Leonardo da Vinci es la tormenta de controversia que levantó, especialmente entre los sectores más conservadores del catolicismo latinoamericano.
La novela presentaba como "hechos históricos" varios elementos que la Iglesia consideraba herejías:
En países de tradición católica como México, Colombia, Perú y Brasil (en portugués, claro), la Conferencia Episcopal llegó a recomendar no leer el libro o leerlo con "discernimiento crítico". Paradójicamente, esta censura informal solo aumentó las ventas. Cuando una obra de esta magnitud llega al
La película dirigida por Ron Howard, con Tom Hanks como Robert Langdon y Audrey Tautou como Sophie Neveu, se estrenó en 2006. Para el mercado hispano, se realizó un doblaje en español latino que resultó crucial para su éxito.
La versión doblada fue un taquillazo en cines de México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y el resto de la región, aunque la crítica fue mixta (se alabó la producción pero se criticó la falta de suspenso del libro).
La historia comienza de manera violenta y misteriosa en el Museo del Louvre, en París. El curador, Jacques Saunière, es asesinado por un monje albino llamado Silas, quien actúa bajo las órdenes de un misterioso maestro conocido como "El Profesor". Antes de morir, Saunière, gran conocedor del arte y líder de una sociedad secreta llamada El Priorato de Sión, deja un críptico mensaje en el suelo del museo, escrito con su propia sangre. Esta versión ha sido publicada por editoriales como
Las autoridades llaman al famoso simbologista de Harvard, Robert Langdon, quien está de visita en París. Junto a la criptógrafa de la policía francesa, Sophie Neveu (resulta ser la nieta separada de Saunière), Langdon se convierte en el principal sospechoso del asesinato. Ambos forman una improbable alianza para descifrar el mensaje.
La clave está en una serie de acertijos que los llevan a descubrir que el Priorato de Sión guarda un secreto explosivo: la ubicación del Santo Grial. Pero aquí, Brown reinventa el mito. El Grial no es un cáliz, sino el cuerpo y la sangre real de María Magdalena, quien, según la novela, fue la esposa de Jesucristo y tuvo un hijo. Este linaje sagrado, protegido durante siglos por el Priorato (cuyos grandes maestros incluyeron a Leonardo da Vinci, Isaac Newton y Victor Hugo), es la verdadera piedra angular del cristianismo.
La persecución los lleva por una ruta turística parisina: la pirámide invertida del Louvre, la iglesia de Saint-Sulpice, y finalmente el Templo de Rosslyn en Escocia. Mientras tanto, el lector descubre que el "Profesor" es nada menos que Sir Leigh Teabing, un caballero británico experto en el Grial, quien ha orquestado todo para obtener el secreto y destruir la Iglesia Católica.
El clímax revela que el linaje de Jesús y Magdalena sobrevive, y Sophie es la última descendiente viva. El verdadero Grial está enterrado bajo la Pirámide Invertida del Louvre, pero Langdon decide no revelarlo al mundo, entendiendo que la fe no necesita pruebas arqueológicas.