Una Aventura Espacial — Zathura-
Cuando hablamos de películas de ciencia ficción familiar de principios de los 2000, es fácil que títulos como Jumanji (1995) ocupen toda la conversación. Sin embargo, pocas personas recuerdan con el mismo cariño a su hermana espiritual ambientada en el cosmos: Zathura: Una Aventura Espacial. Dirigida por Jon Favreau (antes de revolucionar el Universo Cinematográfico de Marvel con Iron Man) y basada en el libro ilustrado de Chris Van Allsburg (el mismo autor de Jumanji), esta cinta de 2005 es una joya subestimada que mezcla el peligro del espacio profundo con una lección profundamente humana sobre la rivalidad fraternal.
Concept: An interactive exploration of the prop that started it all. Zathura- Una Aventura Espacial
El corazón de Zathura: Una Aventura Espacial no está en los efectos especiales, sino en la relación entre los hermanos. Josh Hutcherson (Walter) borda el papel del adolescente egoísta que aprende a proteger a su hermano menor. Jonah Bobo (Danny) da vida a la inocencia necesaria para recordarle a Walter que la familia es el único equipo que importa. Cuando hablamos de películas de ciencia ficción familiar
El gran acierto del guion es la inclusión de un astronauta perdido (interpretado por Dax Shepard, en un papel sorprendentemente heroico y cómico a la vez). Este astronauta, que lleva años atrapado en Zathura, resulta ser... ¡una versión futura del propio Walter! (Spoiler: el viaje temporal es un elemento crucial). Este giro argumental eleva la película: Walter no está peleando contra extraterrestres, sino contra su propio futuro si no cambia su actitud egoísta. Concept: An interactive exploration of the prop that
Más allá de la aventura, Zathura es una parábola sobre la responsabilidad y la empatía. Walter comienza la película tratando a Danny como un estorbo. Cuando el astronauta (su yo futuro) le revela la verdad, Walter entiende que su hostilidad condenará a su hermano pequeño a la soledad. La escena final, donde Walter se sacrifica para salvar a Danny, es un momento genuinamente emotivo que justifica todo el caos anterior.
El juego, al final, no es un castigo. Es una terapia de shock. Cuando los dos niños regresan a su casa (justo un segundo después de que su padre saliera por la puerta, como si nada hubiera pasado), Walter lo abraza sin reservas. La aventura espacial les ha enseñado lo que un año de terapia no pudo: que el tiempo juntos es el verdadero tesoro.
Es fácil comparar ambas obras, pero Zathura se diferencia en varios puntos fundamentales: